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domingo, 8 de noviembre de 2015

Intrusismo en Periodismo

En España el periodismo es un oficio, no una profesión. Muchos han dictado que la labor del periodista no es lo suficientemente relevante como para llegar a ser una profesión. Por ello no debería tener reconocimiento legal y, mucho menos, reconocimiento de sus profesionales.

Incurriendo en el error de excusarnos diciendo que el periodismo es un oficio y no una profesión, simplemente estamos alimentando una bola por la cual no se considera tan importante el periodismo.  De hecho, se considera tan poco relevante que cualquier persona, aunque no tenga titulación de periodismo, pueda trabajar como ello.

No es de extrañar entonces que muchos licenciados o graduados en Periodismo estén en la calle. Normal, si todos los puestos de trabajo están ocupados por sociólogos, historiadores o simplemente, por personas que escriben bien.

A la hora de buscar trabajadores para una empresa periodística o un gabinete de comunicación se debería pedir explícitamente tener una carrera universitaria especializada en comunicación, o al menos, estudios relacionados con el tema.

Sin duda, el problema principal se encuentra en que las empresas periodísticas son privadas y no pertenecientes al Estado. A priori es una decisión acertada, pues así se evita un control por parte del Estado que podría ser censurante. Sin embargo, por culpa de la inexistente regulación que existe de la profesión periodística, no se pueden establecer criterios para ver quién puede y quién no puede trabajar en una empresa de comunicación. Es de esperar que los empresarios de la comunicación españoles quieran para su empresa personas que sepan hacer el trabajo bien independientemente de si son licenciados o no. Nadie les va a pedir que sus trabajadores sean periodistas, ningún policía va a ponerles una multa por no tener dicha titulación, nadie dirá nada.

Por supuesto, las únicas personas afectadas son los periodistas titulados o los alumnos que intentan sacarse la carrera de Periodismo. A nadie más le importa que hayan periodistas formados haciendo la cola del paro, mientras que un señor o señora que ni siquiera ha conseguido la ESO escribe las noticias que lee cada día en su periódico habitual.


Los periodistas debemos luchar por nuestros derechos y conseguir que el oficio se convierta en profesión.