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lunes, 4 de marzo de 2013

1.30 de la mañana

No tengo nada de lo que hablar y eso me fastidia considerablemente. Ahora mismo estoy en la cama es la 1.30 y me apetecía escribir algo. Algo distinto pero igual. Algo que me llenara. Algo con lo que podria soñar más tarde...Pero no hay nada.

Miles de pensamientos llegan poco a poco a la zona racional de mi cerebro. Ahí es dónde se supone que se procesan de una manera objetiva, sin intervención de los sentimientos. A esa zona le encanta pensar sobre mi situación actual, lo que a mi me pone de los nervios.

Analicemos con la cabeza pero no nos olvidemos del corazón. De él obtendremos las respuestas decisivas.