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viernes, 3 de junio de 2011

Capítulo 7 - Sensualidad



Sensualidad

Eran las diez en punto. Max estaba en su cuarto sentado al lado de Sandra, su novia. Ambos pensaban en sus cosas. Sandra decidió romper el silencio.

-Siento todo lo que ha pasado estos días.- su voz sonaba triste, apenas sin fuerza
-¿Qué? - Max despertó de su ensoñación, intentaba recordar lo que había pasado  Había olvidado incluso la presencia de su novia – ah...

De repente todo volvió a su cabeza como si fuera una película. La pelea, los días viéndose sin hablarse, las noches sin dormir... Recordó los sucesos de hacía ya cinco días.

-¿ Por qué no me lo dijiste? - la voz de Sandra sonaba contundente, y rebotaba por todas las paredes de su habitación.
-No quería que te preocuparas – Max le cogió las manos – además es una tontería.
-¡Max joder! ¿Una tontería? - soltó sus manos, cada vez estaba más nerviosa - ¡Que ahora mismo podría estar embarazada!
-Lo sé joder, pero seguramente no es nada. El condón se salió, pero yo no me corrí dentro.
-Lo peor Max, es que me tenga que enterar por Leo. - Lo decía mientras su cara enrojecía - ¿Acaso no confías en mi? ¿Llevamos casi un año saliendo y ni si quiera te atreves a contarme esto?

Max se quedó callado mientras Sandra le miraba furiosa. Ella le miró otra vez a los ojos, y él bajó la mirada.

-Bah...- fue el último sonido que oyó salir de la boca de su novia.

Cogió sus cosas y salió de casa de Max.


Algo le estaba tocando el hombro. Volvió a la realidad.

-¿Eh? ¡Ah si! ¿Qué decías? - le estaba costando retomar la conversación.
-Me estaba disculpando contigo, por mi comportamiento durante esta semana.
-Cariño, mírame – le levantó su mentón con la mano, de modo que sus ojos pudieran volver a mirarse – Tú, no tienes culpa de nada. En realidad todo es culpa mía y lo sabes. ¿Por qué intentas culparte?
-Es que... no quiero estar así contigo, es una mierda. - volvió a agachar la cabeza.

Max volvió a levantar su cara y la miró durante unos instantes. Sandra se disponía a bajar la cabeza de nuevo, cuando Max le besó.
Los besos inocentes empezaron a convertirse en besos apasionados. Sus cuerpos estaban muy juntos. Ella le cogía del pelo y él le acariciaba la espalda. Max dejó de besarla en los labios y empezó a hacerlo en su cuello. Se desplomaron juntos encima de la cama. El calor les invadía, y empezaron a sudar. Sandra le quitó la camisa, al ver su cuerpo desnudo, sintió el deseo de acercarse mucho más a él. Empezó a recorrer con sus labios su pecho, dando pequeños besos en su piel. Ella también se quitó la camisa y el sujetador. La casa estaba totalmente en silencio, por lo que lo único que se podía oír eran sus respiraciones acelerándose cada vez más. Max acariciaba sus pechos suavemente. Ella empezó a reproducir pequeños gemidos. Él se le acercó al oído.
-¿Quiéres que ponga música? - le susurró
Ella asintió lentamente. Se besaron de nuevo. Max se levantó a poner música, una canción con mucho ritmo y a mucho volumen sería perfecta para la ocasión.
Regresó para abrazar el cuerpo desnudo de Sandra. Pronto se habían sumido en una combinación perfecta de ellos mismos. Se quitaron el resto de la ropa , las caricias aumentaron y la velocidad de las respiraciones también. Se volvieron a mirar durante unos instantes, y , como si de la atracción de un imán se tratase, volvieron a besarse.
-Házmelo – una voz muy sensual llegó a los oídos Max
Fue a coger un preservativo. La puso boca arriba y se puso encima.
-Prepárate para el mejor viaje de tu vida
Se volvieron a entrelazar. Los gemidos se perdieron entre las notas de la canción...

De repente la puerta se abrió y ahí estaba Leo ¿Qué hacía allí a estas horas? ¡Maldita sea! Dieron un brinco y se levantaron de la cama. Sandra cogió la sábana para taparse, dejando a Max totalmente desnudo sin poder taparse con nada. Este miró hacia su escritorio y cogió la alfombrilla del ratón para taparse. Aunque apenas le cubría, se sentía menos avergonzado con eso.
Sandra le gritó sin darse cuenta si quiera de lo que hacía. Leo salió de la habitación y volvieron a quedarse callados.
Pasaron unos diez minutos de silencio.
-Bueno...¿seguimos? - Max rompió el silencio.

Sandra le miró y poco a poco dibujó una sonrisa. Volvió a lanzarse sobre él.

Mientras, Leo volvía a entrar en la casa. Oír un poco de sexo desde el salón no le iba a hacer daño, aunque intentaría poner el volumen de la televisión al máximo.